ESPACIOCARDENASTaller de Arquitectura y Paisaje
GEOMETRIE DELL’ACQUA:
memoria liquida del paesaggio
(2026)
Tívoli, Roma.
VILLÆ
Santuario di Ercole Vicnitore | Villa d’Este | Villa Adriana
Premio Natura Naturans/Naturata 2025
Santuario di Ercole Vicnitore | Villa d’Este | Villa Adriana
Premio Natura Naturans/Naturata 2025
PRÓLOGO
Si cierras los ojos, será la cascada. Si apagas el oído, te lo dirá el aroma de la humedad en la piedra. En principio, Tívoli se cuela en el cuerpo por la verdad sentiente, y la suya es una geometría inequívoca. Es subsecuente, por tanto, que su pasado se inscriba en una triada precisa, conectada por el agua: el Santuario de Hércules Vencedor, la Villa Adriana, la Villa D’Este. En una tierra de flujos fértiles y augurios cumplidos, el río que conduce hacia la bienaventuranza susurra: aquí deben edificarse la villa y el templo.
En medio del paisaje hay un ser que añora. El rumor de las corrientes se solapa con un lamento mineral. La memoria, en contraste con lo geométrico, responde a la naturaleza de las imprecisiones; en ella siempre hay algo que se sabe irremediablemente perdido. Cuando Alejandro Cárdenas expone sus sentidos a la atmósfera tiburtina, lo hace cubierto por un velo de nostalgia al que llama desarraigo. Conmovido por el llanto de Niobe —con su fertilidad dada por hecho, con su infertilidad eternizada— las imágenes se le superponen: la grandeza extinta de su propio pueblo, el trono vacío de un dios aniquilado, la fragilidad de lo simbólico; el agua que musicaliza este territorio, la promesa de un devenir, el olvido acumulándose en los márgenes de este santuario.
Así, Geometrías del agua: memoria líquida del paisaje es una manera de conjugar la certeza de lo que se tiene con la melancolía de lo extraviado. Cada pieza es un cuerpo vivo donde convergen historia, arquitectura y materia. Porque, para Cárdenas, en el paisaje se juega mucho más que el placer estético: está la huella indeleble del origen en la piel, el recuerdo y la forma de mirar; está la vida que, de tan frágil, exige ser pensada. La obra aquí reunida ha respirado el rocío del pueblo, escuchó el murmullo de su viento y atestiguó la cadencia insistente del agua sobre los guijarros. Las piezas son, entonces, un registro en construcción permanente de las formas que Tívoli ha trazado en el suelo, en la comunidad y en el espíritu del artista.
Jimena Balcázar
Escritora y filósofa mexicana